¡Hola Torrenater@s!

Hace unos días nos hacíamos eco de las indicaciones publicadas en Instagram por el Dr. Martínez de HM Hospitales. En esas indicaciones nos hablaba de la importancia del cuidado de la microbiota intestinal, para fortalecer el sistema inmunitario y que éste nos ayude a defendernos de agresores externos que comprometan nuestra salud.

Lo primero que nos hemos preguntado es ¿qué es la microbiota y para qué sirve? Hemos querido indagar sobre ello, informarnos sobre esto tan importante para nuestra salud y queremos extraer un resumen muy conciso para vosotros.

La microbiota normal o microbioma se define en wikipedia como “el conjunto de microorganismos que se localizan de manera normal en distintos sitios de los cuerpos de los seres vivos pluricelulares, tales como el cuerpo humano. Estos organismos son encontrados en varias partes del cuerpo en individuos sanos. Existe una relación simbiótica entre estos microorganismos y su hospedador de manera que aquéllos se benefician de éste para sobrevivir y viceversa. Los microorganismos, ayudan en la digestión de alimento, producen vitaminas y protegen contra la colonización de otros microorganismos que pueden ser patógenos, lo cual es llamado antagonismo microbiano“.

Hemos mencionado en anteriores ocasiones que es el intestino el cuartel general de nuestras defensas, y no en vano. “El 80% de las células inmunitarias está en la mucosa intestinal. Debemos, por tanto, mantener una microbiota sana para reforzar la barrera intestinal. El equilibrio de la microbiota facilita la digestión, de manera que ayuda a transformar en energía los alimentos que ingerimos, ayuda a utilizar de ellos sólo lo que nuestro cuerpo necesita y elimina el exceso. Si la microbiota está en equilibrio, este trabajo lo puede realizar correctamente, de no ser así no es capaz de realizar este ejercicio y es cuando se presenta el origen de ciertas enfermedades”.

La microbiota es un complejo entramado de microorganismos que se empieza a gestar desde el momento del nacimiento. El feto comienza a recibirlos, en el momento en el que rompe la membrana en la que se encuentra dentro del útero materno, de su propia madre. Hasta ese momento, se encuentra en un medio estéril. Es también con la lactancia materna con la que recibimos todos estos microorganismos que compondrán nuestra propia microbiota, es por ello que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda encarecidamente la lactancia materna desde el nacimiento hasta los seis meses de vida, siendo aconsejable alargarla en el tiempo. Cuanto más dure la lactancia materna, más sana será la microbiota del bebé.

Hay numerosos estudios centrados en la microbiota (mal llamada flora bacteriana), pero para los que no somos profesionales de la salud, a modo indicativo, vamos a resaltar sólo la importancia de mantener una microbiota en equilibrio a través básicamente de la alimentación, por ello se habla tanto y tan bien de la dieta mediterránea y la necesidad de consumir alimentos frescos y naturales, de origen vegetal, ricos en fibra. Debemos evitar para cuidar nuestra microbiota alimentos congelados, prefabricados y altamente industrializados, ricos en grasas saturadas y azúcares refinados. Volvemos a hacer hincapié también en reducir el consumo de alcohol que no sólo daña el hígado y otros órganos, sino que contribuye a desequilibrar nuestra microbiota intestinal.

Hemos oído también que la ingestión de prebióticos y probióticos es beneficiosa para el mantenimiento de la microbiota en equilibrio. Nos hemos preguntado ¿qué es cada uno de ellos? y os trasladamos a grandes rasgos la diferencia entre unos y otros que hemos encontrado, que nos ayuda a entenderlo:

  • Probióticos: Son organismos vivos que se pueden ingerir y que fortalecen las bacterias beneficiosas de nuestro intestino.
  • Prebióticos: No son organismos vivos, son un tipo de fibra que sirve de alimento a los microorganismos del intestino.

Con esto, para los que no somos profesionales de la salud, nos queda clara la importancia de cada uno de ellos y la necesidad de que interactúen en nuestro organismo. Ambos los recibimos correctamente llevando una alimentación equilibrada.

En algunas ocasiones es necesario recurrir a complementos alimenticios: porque no estamos aportando a nuestro organismo la cantidad de alimentos sanos suficientes, porque agentes externos tales como los antibióticos están contribuyendo a desequilibrar nuestra microbiota… En ese caso, siempre debemos atender las indicaciones de nuestro médico para recurrir a la ingesta de este tipo de complementos alimenticios y él será el que nos indique cuál será el más adecuado para nosotros.

En nuestro caso, disponemos en nuestro herbolario de Torrelodones de complementos alimenticios naturales que nos aportan probióticos y prebióticos, pero hacemos hincapié en que es conveniente que nuestro médico nos indique la conveniencia de recurrir a ellos.

Esperamos, como siempre, que os haya gustado esta exposición, desde nuestro modesto conocimiento, y que os haya servido.

Gracias y hasta pronto!!