Hola Torrenater@s!

Si algo bueno traen las grandes crisis, más si se trata de una crisis sanitaria como la que desafortunadamente nos encoge el alma desde hace ya ocho meses, es que dejamos de preocuparnos por muchas cosas que antes nos parecían muy importantes, para ocuparnos de asuntos que de hecho sí lo son.

En este momento, muchos de nosotros hemos pasado a dejar de descuidar nuestro organismo y a empezar a tratarlo como se merece de forma consciente y consecuente.

En ese punto estamos, tratando de ayudarnos a nosotros mismos y de transmitir todo aquello que nos parece oportuno compartir con los demás, en beneficio de todos.

En esa búsqueda de mejorar nuestra salud, nosotros hemos dado con una charla que nos ha parecido muy interesante. Fue impartida por la doctora Elisa Blázquez, nutricionista de la Escuela de salud integrativa en febrero de 2019 (podéis visualizarla en Youtube, os lo recomendamos). El título de esta charla es “Nutrición antiinflamatoria”.

Nos ha parecido muy interesante por lo que comentábamos antes, pero nos ha cautivado por la fecha en la que hablaba de ello y es lo que nos ha sorprendido mucho. Como si de una preparación a lo que un año después nos íbamos a encontrar, nos habla con gran maestría de los procesos inflamatorios en el organismo, a qué son debidos y cómo solucionarlos.

Hoy nos hacemos eco de todo lo que ella magistralmente expone y os traemos este resumen que esperamos sea de vuestro agrado.

En primer lugar, al hablar de inflamación se deben distinguir dos tipos:
• Inflamación aguda, que produce hinchazón, enrojecimiento, dolor… El objetivo de ésta, que es buena dentro de un orden claro está, es aislar, destruir el agente dañino y reparar la zona de nuestro organismo que ha sufrido la agresión del agente patógeno.

• Inflamación crónica, que es más preocupante. En este caso no hay dolor, está siempre por debajo del umbral del dolor y se genera cuando hay un agente estresor que permanece en el tiempo. Cita como ejemplos los siguientes:

  • Exposición prolongada a agentes tóxicos ambientales, como es el caso de los virus, que estimulan nuestro sistema inmunológico, el cual se defiende produciendo una inflamación.
  • Obesidad y síndrome metabólico.
  • Enfermedad autoinmune, como por ejemplo la enfermedad de Hashimoto (tiroiditis crónica). Es nuestro propio sistema inmunológico el que ataca a nuestro organismo.
  • Desequilibrios nutricionales.

Cuando ese agente estresor permanece en el tiempo, se produce una respuesta inmune persistente, lo que conlleva una inflamación que se cronifica. Esto produce que haya cambios metabólicos, y disfunciones.

La OMS (Organización Mundial de la Salud) dice que entre el 40% y el 60% del cáncer se podría prevenir con medidas relacionadas con el estilo de vida, ya que no todo es genética.

Atendiendo a esta inflamación crónica, deberíamos pensar en modificar nuestro estilo de vida llevando a cabo una alimentación saludable, descanso adecuado, tratar de reducir el estrés al que estamos sometidos…. Y en esa alimentación, ella habla de la nutrición antiinflamatoria y la importancia de ingerir determinados alimentos cuya característica principal sea su poder antiinflamatorio, antioxidante e inmunomodulador (pescado azul, brócoli, chía, lino, cúrcuma, jenjibre….). Especial importancia merecen los Omega 3 por su poder de reducir la inflamación y la Vitamina D, por su papel inmunomodulador.

En una dieta antiinflamatoria lo principal a tener en cuenta es:
• Que en la grasa que ingerimos haya un equilibrio entre los Omega 3 y Omega 6.
• Mantener la glucemia estable, de manera que deberíamos evitar los alimentos refinados.
• Que incorporemos antioxidantes. El estrés oxidativo es algo que sucede en nuestro organismo con naturalidad, es lo que nos hace envejecer. Lo que tenemos que evitar es que sea excesivo, de manera que el envejecimiento se acelere, y la manera de frenarlo es a través de la alimentación básicamente.

Durante la charla habla de la importancia de la microbiota, que tan sólo menciona por encima, ya que se trata de un tema muy amplio y complejo, tanto que la microbiota ha empezado a considerarse un órgano por sí sólo y se ha empezado a considerar al intestino como el segundo cerebro, algo de lo que se está hablando mucho últimamente.

Merece una mención especial un estudio realizado en ratones a los que se les realizó un trasplante de microbiota intestinal. Mientras que a uno de ellos se le implantó la microbiota de una persona obesa, al otro se le trasplantó la de una persona delgada. El resultado fue que, siendo ambos aparentemente iguales y habiendo sido alimentados de la misma manera, el primero evolucionó a la obesidad y el otro se mantuvo tal como estaba.

Como conclusión a esa fascinante charla, la doctora indica que la tendencia ideal de ahora en adelante, y nuestra mentalización, debería conducirnos a una alimentación basada en producto fresco y ecológico, tratando de evitar alimentos inflamatorios (azúcar refinado, harina refinada, grasa animal (cárnica), aquellos aceites vegetales que resultan dañinos y poco saludables, adivitos y sintéticos…. En esa evolución, conviene incluir en nuestra dieta diaria aquellos alimentos que tienen un efecto antiinflamatorio como son los FRUTOS ROJOS, VERDURAS VERDES, A.O.V.E, FRUTOS SECOS, SEMILLAS, CÚRCUMA, JENJIBRE… He decidido escribir estos alimentos en mayúsculas de manera intencionada para fijarlos en la memoria y llamar la atención sobre ellos!

En definitiva, nuestra alimentación diaria es la gasolina que permite que viajemos en un coche de lujo en esta aventura que es la vida.

Feliz desayuno, feliz almuerzo, feliz merienda y feliz cena…..

Hasta pronto!

Sueño e Insomnio en TorreNat - Herbolario de Torrelodones